Palacio de la Tinta: joya neomudéjar del ensanche oriental
El Palacio de la Tinta es un edificio singular del ensanche oriental de Málaga y un ejemplo destacado de arquitectura neomudéjar. Su imponente fachada y su vinculación con el desarrollo ferroviario lo convierten en una parada clave para comprender la modernización económica y urbana de la ciudad.

Palacio de la Tinta
El Palacio de la Tinta, situado en el eje urbano que conforman el Paseo de Reding y la Avenida de Príes, es uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura historicista de Málaga y una pieza clave para comprender la transformación burguesa de la ciudad entre los siglos XIX y XX.
El edificio fue proyectado en 1908 por el arquitecto Manuel Rivera Vera, siguiendo un estilo neomudéjar inspirado en la tradición arquitectónica hispanoárabe y en las corrientes regionalistas predominantes en Andalucía a comienzos del siglo XX. Su fachada destaca por el uso de ladrillo visto, arcos de herradura, celosías decorativas y una cuidada ornamentación geométrica.
El conjunto arquitectónico se refuerza mediante la presencia de torres esquineras y cuerpos ornamentados, elementos que subrayan su carácter institucional y su vocación representativa dentro del paisaje urbano del ensanche oriental.
El Palacio de la Tinta fue concebido para albergar las oficinas de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces, responsable de la gestión de las líneas ferroviarias que conectaban Málaga con otras provincias andaluzas. Su denominación popular hace referencia al uso intensivo de tinta en los procesos de registro, archivo y gestión administrativa vinculados al transporte ferroviario.
Como sede administrativa, el edificio desempeñó un papel fundamental en la modernización del transporte regional y en la organización de las comunicaciones en el sur de España, reforzando la posición estratégica de Málaga como nodo ferroviario durante el proceso de industrialización.
Desde una perspectiva territorial, el Palacio de la Tinta se integra en el corredor urbano que articula el Paseo de Reding, la Avenida de Príes y los accesos al barrio de La Caleta. Su emplazamiento responde a la voluntad de situar edificios administrativos en áreas de prestigio asociadas al crecimiento de la burguesía y a la presencia de la colonia extranjera en la ciudad.
El edificio mantiene un alto grado de integridad patrimonial. A pesar de los cambios de uso a lo largo del tiempo, conserva su volumen original y buena parte de sus elementos ornamentales. Su interior se organiza en torno a patios centrales, escaleras monumentales y amplias salas, reflejando la lógica funcional de los edificios administrativos de principios del siglo XX.
Integrado en la Ruta 1, el Palacio de la Tinta permite interpretar la historia económica y administrativa de Málaga y su proceso de modernización vinculado al ferrocarril. Su valor patrimonial reside tanto en su arquitectura como en su función histórica, simbolizando la conexión de la ciudad con las redes de comunicación que impulsaron su desarrollo urbano.
Artículos recomendados